viernes, 23 de noviembre de 2007

Lo genuinamente infantil es lo mejor.

Lo genuinamente infantil es lo mejor. No hay nada tan pesado como soportar la propia debilidad. Dios ayuda en todo.

Novalis, poco antes de su muerte
Tanta para los judíos como para los griegos y los romanos, la infancia era únicamente el peldaño previo hacia la edad adulta y nadie había tenido en cuenta hasta entonces el valor propio de su peculiar y diferente conciencia infantil. .Y dado que la infancia estaba conceptuada como un simple «todavía no», nadie se preocupó por saber que aportaba este periodo a la existencia total corpóreo-espiritual del ser humano.
Sencillamente se percibía como un estado transitorio de pura dependencia, vulnerabilidad y débilidad, mientras que quienes accedían a la madurez, en su libertad alcanzaban el poder en su capacidad de decisión moral e independencia.
Bien es cierto que debemos tender a la libre capacidad de decisión moral y a la autodeterminación pero esa capacidad de juicio es plenamente compatible con la ausencia de malicia propia de la genuina infancia.
Esta forma adulta de vivir como niños sólo es posible cuando la Fuente que nos a originado otorga su propia Energía, con la cual, sin hacernos menores de edad permite que nuestro corazón corresponda con toda su energía a la Energía por el "Sí, quiero". No sólo aceptando sino eligiendo esa fuente de energía como Motor propio. Ha esta cooperación energética es lo que venimos a llamar Sinergia (Synergeia).
Este hombre adulto, que al mismo tiempo ha recuperado, en un nivel superior, la espontaneidad infantil concreta, es lo que Novalis llama "el niño sintético".

El Vino de Amor se hace con uvas libres

La vid dio unos frutos sabrosos, pues los sarmientos supieron permanecer fieles a su cepa. Otros sarmientos sin embargo, eligieron separarse y se perdieron arrastradas por el viento, enredándose entre zarzas y espinos; un agitado viaje que no produjo frutos.
Los sarmientos subordinados a la vid pronto florecieron y dieron mucho frutos de libertad, puesto que las uvas podían elegir cual sería su destino. De entrada todas se dejaban recoger por las manos del viñador y saludaban orgullosas por su extraordinaria presencia.
De pronto, el cesto llega hasta el lagar. Unas se bajan del cesto por el traqueteo del traslado y huyen, todas las demás uvas siguen dentro del cesto que de pronto se vierte precipitando todos los frutos hacia el fondo del lagar. Muchas se asustan y el viñador las deja marchar, porque sabe que sólo las uvas libres producen el Vino del Amor. Otras siguen valientes pero se indignan diciendo: ¿por qué nos esconde aquí, a nosotras unas uvas tan preciadas?... y también se fueron en busca de su fama. Otras se removían de impaciencia y de miseria pero allí seguían fiados del viñador. Al tiempo, unos pies descalzos comenzaron a pisarlas... ¡horror!, ¡maldición!, ¡el viñador se ha vuelto loco!. Después de cuidarnos con primor, ¿cómo puede ser tan cruel para estrujarnos? Muchas otras también se fueron porque dejaron de creer y su experiencia les hizo pensar que habían sido engañadas y se resintieron decidiendo invertir el resto de sus días en humillar al viñador como ellas habían sido humilladas...
Las uvas que quedaban, sufrían y sangraban hasta dejar de ser uvas aisladas y pasar a ser un mismo mosto... Después de un largo proceso las uvas al fin, se convirtieron en Vino de Amor que es lo único que se bebe en la Fiesta Eterna.

domingo, 24 de junio de 2007

¡Que corra el vino!

Quien vive reservándose sin emplearse a fondo no puede vivir en la fiesta, pues una característica básica del anfitrión de una fiesta es que se entrega a los convidados, pone en la mesa lo mejor de sus productos: el mejor vino, los más sabrosos manjares, gasta lo que tiene con generosidad porque hay algo importante que celebrar, y no tiene sentido seguir reservándose. En palabras de Josef Pieper: "la fiesta es esencialmente una manifestación de riqueza, no precisamente de dinero, sino de riqueza existencial".
Cuando uno pone su mejor vino se está sacrificando, pero vale la pena.
Quien se empeña en reservarse para una ocasión "especial", muestra que su situación actual no es de fiesta, y con quien la comparte no son dignos de lo mejor de sí.
Cuando te des cuenta, ese vino que llevas reservando para no se sabe qué, encontrarás que se ha picado, entonces vivirás la más grande de las tragedias; una vida sin sentido...
No vivas en la conserva, entrégate a los demás: ¡que corra el vino!

jueves, 14 de junio de 2007

Vivan los niños mal educados

Autor: Liliana Almendros
Libro: " A las orillas de la vida "

Si, nacemos casi perfectos!!
La risa es risa, y el llanto es llanto...
Los niños dicen lo que piensan:
Los llaman MAL EDUCADOS!

Y a medida que con reglas,
se proponen, EDUCARLOS,
aprenden a usar las máscaras,
y disimulan el llanto!

Y van perdiendo la risa...
y dejan de ser espontaneos,
aprendiendo que: FINJIR,
a veces, es necesario!
y mostrarse tal cual es,
se convierte en UN PECADO!

La risa fuerte?
Puede sonar ordinario!
El llanto?
Es debilidad...
Hay que aprender a ocultarlo!

Y ¿si dices lo que piensas?
¡Alguien saldrá lastimado!

Así, aprendiendo estas cosas,
crecemos, autocensurandonos...
Perdemos la libertad,
con las pautas y los años!
sin saber bien el por qué...
Ni que es bueno... Ni que es malo!

¿Por qué lo blanco es llamado negro,
y en ocasiones, lo negro, se lo denomina blanco?¡

Basta de educar niños!!!
Dejemos que crezcan sanos !!!
Que sigan... Casi perfectos !!!
Sin prejuicios que hacen daño...
Sin necesidad de máscaras...
Que no vivan imitando!
¡Benditos sean los niños,
que a lo blanco, llaman blanco!
sin discriminar al negro,
y sin vivir criticando!

¡Dejemos que crezcan libres,
si eso es ser Mal Educados !!!
Tal vez a vivir mejor,
ellos puedan enseñarnos...

Y romperemos las máscaras!
tras las que nos ocultamos...
Y ya no haran falta las guerras
ni el odio... y tal vez, al fin,
SEREMOS HUMANOS!!!

miércoles, 13 de junio de 2007

Sólo los ingenuos se entregan

Sólo un ingenuo es capaz de esmerarse en amar sin medida en servicio y para el bien de los demás. El ingenuo ve en la llamada de Dios un favor recibido de sus manos, una gran oportunidad, un regalo del cielo, porque entiende que "es más gozoso dar que recibir" (Hch 20, 35). Es el verdadero poseedor de la sabiduría y la santidad. De su ingenuidad sacará la energía para rectificar, corregirse y volver a empezar.
El ingenuo está dispuesto a sorprenderse cuando encuentra algo que valga la pena, a descubrir la perla preciosa y el tesoro escondido, y a dar la vida por ellos, a dejarlo y venderlo todo. El ingenuo es el bienaventurado "limpio de corazón", que agradece a Dios todo y quiere bien a todo el mundo. Su corazón no calcula: se enamora y ama. Sigue los pasos de San Juan de la Cruz que se afanaba en "poner amor, donde no hay amor, para sacar amor" o el camino de San Josemaría que soñaba con "ahogar el mal en abundancia de bien". Cuando se leen las bienaventuranzas da la impresión de que Jesucristo hace un cántico a los que saben ser ingenuos. Los que sufren, los mansos, los limpios y pobres de corazón, los mansos y pacíficos, serían considerados entonces y hoy por muchos como incapaces de entender "por dónde va la vida", cuando son los únicos que, de verdad, saben.
A Dios sólo se puede llegar de dos maneras: o siendo niño o agachándose mucho. No empinándose, sino inclinándose. No estirándose, sino empequeñeciéndose. Dios se acercó a los hombres haciéndose pequeño, Niño. ¿Podrán los hombres acercarse a Dios por distinto sendero? Dios quiere ser amado y sabe muy bien que los hombres tenemos mucha dificultad para amar nada que no podamos rodear con los brazos, por eso se hizo niño, y más aún en la Eucaristía. Qué verdad tan grande decía Bernanos cuando afirmaba que el mundo se mantiene en pie por la dulce complicidad de los santos, los poetas y los niños. Jesús nos recuerda la necesidad de tener ojos sencillos para que nuestro interior tenga luz, no se quede a oscuras (cfr. Mt 6, 22).
Venimos hablando de ojos y mirar ingenuos. Mucho tiene que ver todo esto con la pureza, como hemos recordado más arriba. Decimos que un objeto es puro cuando no tiene manchas ni adherencias, es limpio, claro, se conserva igual a sí mismo, sencillo, verdadero. La pureza del corazón, que es un regalo de Dios a los que la piden humildemente, significa que la luz de Dios puede pasar por él sin obstáculos ni opacidades. Supone estar libre de sí mismo, volar alto, no atado, ni vendido al yo. Lo contrario, la impureza, es la esclavitud del yo mezclado de impotencia y sentimiento de inferioridad, de presunciones y caprichos, con la consiguiente desesperación. El alma pura se levanta hacia Dios, Él es su medida, no el propio yo.
El hombre sencillo, el que tiene ojos y mirar ingenuos llega con facilidad a la autoconciencia de encontrarse existiendo. La situación de encontrarse existiendo, sin que uno tenga en sí mismo la razón de su origen ni la de su término, permite alcanzar una clara conciencia de que nuestra propia existencia es un don, una donación. Y puede constituirse, así, en foco que da luz y sentido a la propia vida, puesto que la encamina a estar permanentemente dispuesta a darse a sí misma en cuanto descubre el porqué y el para qué de esa existencia. Quien descubre que no existe por sí mismo tiene más facilidad para comprender que no existe para sí mismo; es más sensible al deslumbramiento que supone la llamada divina.

Fuente: Manuel Roca: "Cómo Acertar con mi Vida"

martes, 12 de junio de 2007

Sólo los ingenuos bailan con la vida

Cuando decimos “eres un ingenuo” suele hacerse alusión a un concepto despectivo que poco tiene que ver con la genuina ingenuidad. Se suele hacer alusión a ser, “bobo, capullo, infeliz, pringado, simplón”… Sin embargo, la genuina ingenuidad es una cualidad que hace a la persona “sencillo, inocente, cándido, candoroso, amable, confiada”…

Los Ingenuos creen en un Dios creador y necesitan comunicarse diariamente con él. Desde las perspectiva cristiana, Dios Padre es el Gran Ingenuo que creo el mundo y vio que todo era bueno… Dios Hijo por medio de su Ingenuidad salvo al mundo e invito a todos a ser unos ingenuos… Y Dios Espíritu Santo es la Ingenuidad (Amor puro) que nos Inspira día a día, ayudándonos a ser nosotros también ingenuidad.

jueves, 7 de junio de 2007

"Con La Gente Que Me Gusta", A dos Velas

Con la gente que me gusta,
me dan las ganas el alba
compartiendo madrugadas,
palabras, risas y luna.
Con la gente que me gusta,
paso las noches en vela;
deberían ser eternas
como la lluvia y la sed.
Me gusta la gente
que cuando saluda
te aprieta la mano
con fuerza y sin duda.
Me gusta la gente
que cuando te habla
te mira a los ojos,
te mira de frente,
te dice a la cara
aquéllo que siente,
y nada se calla,
no tiene dobleses,
me gusta esa gente.

Con la gente que me gusta,
alrededor de una mesa,
cualquier vino es un poema,
cualquier charla, la locura.
Con la gente que me gusta,
me encanta hablar de proyectos,
de esos que se lleva el viento,
y que se olvidan después.

Me gusta la gente
que cuando saluda
te aprieta la mano
con fuerza y sin duda.
Me gusta la gente
que cuando te habla
te mira a los ojos,
te mira de frente,
te dice a la cara
aquéllo que siente,
y nada se calla,
no tiene dobleses,
me gusta esa gente.
Me gusta la gente
que cuando saluda
te aprieta la mano
con fuerza y sin duda.
Me gusta la gente
que cuando te habla
te mira a los ojos,
te mira de frente,
te dice a la cara
aquéllo que siente,
y nada se calla,
y no tiene dobleses,
me gusta esa gente.